NUEVO LIBRO:
RESUMEN
Pero Natasha es paciente. De hecho esperó cumplir su mayoría de edad para dejar el colegio en el cual ha vivido toda su vida. Y la paciencia siempre rinde sus frutos, solo será cuestión de tiempo y oportunidades alejar al lobo de ella. O quizás solo tendría que convencer al hombre que debe dejarla libre. Nada más. Y mientras lo hace las armas que use para lograrlo le darán algo por demás deseado: experiencia.
¿El sexo con un hombre lobo será suficiente experiencia?
Las reglas son claras: aprovecha la oportunidad, no la dejes escapar.
Y eso hará.
RESUMEN
Johann Tieck no sólo es un vampiro, es un vampiro desesperado, tú lo estarías si llevaras cinco días con dolor de muelas. Asi que sigue los consejos del bastardo de su hermano mellizo y se busca uno, sin saber que será el primer error de una larga serie.
En principio el dentista sale siendo la dentista y la anestesia, bueno, la anestesia tiene un efecto jamás conocido en sus más de mil años de vida.
Por culpa de la anestesia, Johann, un don juan milenario, se encuentra con una compañera que no quiere saber nada con él, con una madre que sólo quiere preparar una boda, con un hermano al que detesta y una futura suegra y dos cuñadas que son el símbolo de lo que siempre quiso y que ya no puede tener.
Lo único que le faltaba fue escuchar de labios de su futura y reticente compañera que quería tres meses de abstinecia y conversaciones.
Pero Johann Ludwig Tieck no es un vampiro que se dé por vencido. Y todos podrán comprobarlo, empezando por su preciosa dentista.
capitulo 1
Johann Ludwig Tieck[1] llevaba cinco días sin dormir. ¡Cinco días! Y Parecía una eternidad. Y él sabía mucho sobre eternidad no por nada cumpliría 1028 años el mes entrante ¿O eran 1018? De todas maneras habia dejado de contar hacía siglos, y nunca recordaba cuántos años tenía. La edad o cumplir años no es importante para un vampiro inmortal.
Aparentemente inmortal, mejor dicho, aparentemente porque estaba más que seguro que su dolor lo llevaría a la tumba.
Se había comunicado con su gemelo, Boris; ¡Las maravillas de la electrónica! Boris no tenía la menor idea de si alguna vez algún vampiro hubiera sufrido de dolor de muelas o peor aún, de que le hubiera dolido algo, “excepto la estaca, hermano” le había dicho el maldito bastardo.
Dos días antes le había llegado un mail que decía ¡Ve al dentista! Nada más. Con eso cubría la cuota amorosa de hermano de los últimos doscientos años. ¿Ir al dentista? Santos infiernos, como si fuera fácil. ¿Acaso ningún dentista de Corpus Christie se había dado cuenta que dar consulta en horario nocturno lo haría rico? Al parecer no. No había encontrado uno desde el mismo instante en que había decidido hacerle caso al bastardo.
Y aquí estaba viajando doscientos kilómetros hacia la playa. Evidentemente los dentistas inteligentes preferían los veranos en la playa. Y trabajaban denodadamente en ser ricos, había marcado veinticinco números antes de conseguir un maldito turno, todos estaban completos. Su dolor de muelas ya estaba trepanando su cerebro, no se haría responsable si terminaba bebiéndose a uno de ellos.
Casi el último de la lista “Antoni Krugger”, le había dado uno. 8:45. —En punto —había dicho la telefonista.
Y sólo atendían de lunes a viernes. Era hoy u hoy, ni siquiera soportaba imaginar que pasaría el fin de semana con ese espantoso dolor.
Y allí estaba.
Puntual.
Al menos no era el único en este mundo que estaba sufriendo. Delante de él había al menos tres personas y por sus caras, gestos y posturas, todos afrontando el mismo infierno.
—Estamos retrasados —dijo la enfermera-recepcionista-telefonista. Después de darle una mirada de arriba abajo.
La mirada fue tan intensa o quizás el dolor, no importaba, el asunto es que lo hizo mirarse antes de sentarse. Todo en orden, la bragueta cerrada y los colmillos adentro. Nada para esa mirada.
Así que con nuevos bríos se sentó e intentó sumergirse en una revista de hacía tres años, fantástico, material novedoso.
Los sollozos lo sacaron de la primera página. ¡Santo infierno! ¿El de al lado está llorando? Bueno, si no fuera porque también me mirarían lloraría con mucho gusto. ¡Maldita muela!
El dolor estaba haciendo un hueco en su cerebro, no le quedaba ninguna duda, si es que aún le quedaba algo de cerebro. Había enviado un mail a Boris pidiéndole una copia de la “Anales de los Von Tieck” intentando averiguar el por qué del dolor, y el bastardo le había enviado una en latín arcaico. ¡Maldito imbécil insensible!! Hacía casi 500 años que sólo hablaba inglés, y antes de eso griego y latin. Con el dolor de muelas que tenía ni siquiera podía leer un simple prospecto en llano, sencillo y simple inglés.
Uno fuera pensó mirando salir a un tipo con cara de afortunado. Ya no debe dolerle.
Miró la revista. Intentando leer ¿Claudia salió con Clooney? Jamás se lo dijo la maldita perra. En esa época ligó con él y nunca le dijo que había salido con el afeminado ese. Pero así fue, aquí estaban las fotos, ellos dos acarameladitos en alguna premier. A Claudia siempre le gustó figurar.
Bueno, y ¿qué importaba?. Claudia tenía las mejores piernas del planeta. Las había asegurado en cinco millones de dólares, Una extravagancia. Y la muy sinvergüenza se las sabía enredar en el cuello mientras se quejaba en voz alta de no poder asegurarse el coño .
—Demasiado uso —le había dicho él, en esa oportunidad—. Lo tienes algo gastado.
La tonta se había reído.
Claudia, era el perfecto molde de mujer que le gustaba: alta, él lo era, rubia, delgada, y con buenas siliconas. Pero no se quejaba. Aún sabiendo que no eran reales. ¿Por qué se peleó con ella? Ya ni se recordaba…. Oh sí, fue por Shana… no nooo, fue por Sheyla. Si, fue por Sheyla. ¿En realidad no fue ese año en que las dos lo dejaron al mismo tiempo? Sí, eso había pasado. Humanas tontas. ¡Sí podía con las dos, que les importaba que lo compartieran?
Tenía debilidad por las rubias y en sus mil veintiocho[a1] años de edad se había sabido rodear de las mejores.
Los únicos días que había vivido célibe en los últimos quinientos años habían sido los últimos cinco días. ¡La maldita muela! Lo estaba matando.
Había intentado todo lo conocido por el hombre, analgésicos, más analgésicos, whisky y hasta se había acercado demasiado insinuante a una pareja tan pegada que parecían un cuerpo con cuatro patas y sin manos, las manos no se veían. El macho era fuerte, tipo camionero de televisión, morrudo, alto y barbudo; el clásico motero de esos que dicen “mirame y te fajo un piña”. Si le coqueteaba a la novia, le daría un buen puñetazo, si hasta había practicado como poner la cara y todo, y con suerte le sacaría la maldita muela.
Pero a veces cuando el dolor de muela es muy grande ni los mejores planes salen, el maldito en vez de enojarse como cualquier macho de sangre caliente haría si manosean a su mujer, se le había acercado y manoteado la bragueta con una sonrisa asquerosamente excitada. ¡Por los malditos infiernos!, ¿Es que ya no quedaban hombres hetero y celosos, digamos normales?? La raza humana se iba al tacho, en eso Boris tenía razón.
Uno menos, y van dos…. Sale el que entra, luego el llorón y después ¡YO!
“Atraparon a Meléndez”, Vaya revista vieja, [a2] jejejeje si lo recordaba muy bien. Nunca entendió como apareció toda esa droga en su casa y menos como llegó ahí. La periodista que firmaba la nota decía que las autoridades estaban atónitas. No le quedaron ganas de venderle drogas a los niños después de que terminó con él. Otro éxito del Vampiro Enmascarado. Una mueca más en su marca de lucha contra los malditos bastardos que hacen de este mundo un lugar peor. ¿Tres años? Pensé que había pasado más… Esta revista estaría muy buena si el dolor de muelas no lo estuviera matando.
—¿Señor Tick? ¿Sr Tick? —la enfermera-recepcionista-telefonista casi le gritó.
—Johann Tieck —respondió en su media lengua, la muela ya no lo dejaba pronunciar correctamente. ¿Qué culpa tenía que la muela le hubiera afectado el oído? ¡Santo demonios!, si los vampiros, somos sanos, ¿cómo vamos a saber que el dolor de muele afecta el oído?
Johann observó a la mujer que lo miraba como si tuviera dos cabezas y no dolor de muelas.
—¿Sr Tieck, Tieckkk? —agregó con algo de ironía— ¿Es la primera vez que viene? —preguntó la mujer.
—&%$·”&&@ —le contestó. Por un segundo Johann sospechó que se había comido la lengua, si no fuera porque no comía, el dolor era tan intenso que ya veía blanco.
—¿Qué? —dijo la mujer y ni siquiera esperó respuesta—, ¿Podría llenarme esta ficha?
Johann miró a la mujer. Esperaba que fuera el dolor de muela el que lo hubiera convertido en un vampiro impotente. Hasta hacía cinco días podía decir ¡salta! Y toda mujer a su alrededor preguntaba ¿hasta…?, no mejor decía ¡Duerme! Y extendía los brazos para que cayeran en ellos. Ahora esta perfecta imitación de sargento de la Gestapo lo miraba entre sus gafas como si fuera un retrasado mental y no un macho potente, inteligente e inmortal. ¡Maldita muela, que bajo había caído! Tomó el lápiz y llenó la maldita ficha.
Luego se sentó y esperó moviendo sus largas piernas enfundadas en cuero negro, y con botas también negras, gruesas y fuertes. Al parecer hacía ruido porque la sargento le echó otra mirada. ¿Tendría parientes vampiros la mujer? Tenía una mirada muy penetrante. Bien dejó sus pies quietos y se dispuso a seguir esperando. Cuando vio salir al último cliente se puso de pie.
La sargento simplemente lo miró y entró al consultorio. En la sala de espera no había quedado nadie más… así que pudo seguir moviéndose. El dolor de muelas lo mataría si se quedaba quieto.
Miró los diplomas en la pared. Había como quince o veinte; todos ordenaditos a nombre de Antonia Krugger. La mujer debía tener antepasados alemanes, ¿la mujer? ¿Qué mujer? Imbéciles, se habían equivocado y le habían puesto Antonia… Antoni, no Antonia.
La puerta del consultorio se abrió y la sargento dijo
—¡¡¡Siguiente!!!
Johann Ludwig Tieck casi la golpeó al pasar a su lado.
[1] Este nombre ha sido furiosamente robado. En el año 1800, el alemán Johann Ludwig Tieck publicó en Inglaterra un relato de vampiros, Wake not the Dead. Tuvo un gran éxito, sin dudas impulsado por la popularidad de la llamada novela gótica, de mucha influencia en la Inglaterra de esos años.
HOY 8 de marzo SE PUBLICÓ




uffffffffffffffffffffffff
cuando publicas esta novela Castilia ?
anam
para cuando Te Necesito????
Solo hay cuatro, no sé porque pensé en cinco, desde siempre, así que cuando nació la nueva camada, pensé en el sexto pasando por arriba un cinco que jamas existió, Entonces para remediar la mala matemática el proximo, Te necesito llevará el numero 5.7 y espero que nadie se de cuenta jajajja